En 2.033 si quieres vender o alquilar tu vivienda deberá disponer de un certificado energético con letra D.
La mayoría del parque inmobiliario en España y más concretamente en Málaga se concentra en viviendas con certificaciones energéticas comprendidas entre las letras E y G (te puede interesar, cómo mejorar un certificado energético G).
Y bien, ¿cómo podemos conseguir un certificado energético D para mi piso en Málaga?
En el siguiente artículo vamos a dar en los aspectos claves para mejorar la certificación energética de nuestro inmueble.
En el certificado energético se mide tanto las emisiones de CO2 como el consumo energético y estos dos indicadores van a depender principalmente de la envolvente térmica (fachadas, ventanas, etc.) e instalaciones (calefacción, refrigeración y agua caliente).
Es por ello, que para mejorar los índices de calificación energética habrá que actuar en reducir la demanda de calefacción y refrigeración (mejora de la envolvente térmica) y sustitución o incorporación de instalaciones de alta eficiencia energética (por ejemplo aerotermia).
Las viviendas de Málaga, dependiendo del año de construcción podemos encontrarnos muros de fachada de una hoja o muros de fachada de doble hoja con cámara de aire, y si son construcciones hasta el año 2000 en la mayoría de los casos no dispondrán de aislamiento térmico en la cámara de aire.
Es por ello, que este tipo de viviendas que carecen de aislamiento térmico en sus fachadas van a incrementar los costes de calefacción y refrigeración.
Para la mejora del aislamiento térmico de los muros de fachada podemos actuar desde el exterior con la incorporación de revestimientos que mejoren el aislamiento térmcico o la instalación de sistemas de fachada ventilada y paneles térmicos.
Con esta intervención se crea una barrera continua que reduce los puentes térmicos a la vez que mejora el aislamiento térmico en la fachada.
Esta solución es para la fachada del edificio completo, lo que implica que debe ser realizada por la comunidad de propietarios en conjunto.
Si la vivienda dispone de cámara de aire, una alternativa práctica, sería inyectar material aislante en la cámara de aire. Entre los tipos de aislamientos térmicos más utilizados serían el poliestireno expandido (EPS), la espuma de poliuretano, la celulosa insuflada y la lana mineral.
Cada uno presenta distintas propiedades térmicas y acústicas, por lo que la elección depende del tipo de muro y de las necesidades concretas de la vivienda.
Si no se dispone de cámara de aire o incluso en fachadas con cámara de aire también existe la posibilidad de realizar un trasdosado directo sobre el muro por la cara interior, lo cual consiste en fijar directamente al muro de fachada por su cara interior de placas de material aislante o sistemas compuestos que combinan aislamiento térmico y acabado final, así vamos a conseguir mejorar de forma significativa en el confort interior.
Pero esto no acaba aquí si queremos mejorar nuestra envolvente térmica. No sirve de nada, sin mejoramos el aislamiento de nuestra fachada pero nuestras ventanas y cajones de persianas está pobremente aisladas.
Sustituir las ventanas existentes por ventanas más eficientes tiene un alto impacto directo en el confort térmico y el ahorro energético.
Las ventanas abatibles de PVC con doble o triple acristalamiento son especialmente recomendables, ya que proporcionan una mayor hermeticidad respecto a las correderas. Incorporar vidrios con cámara y tratamientos de baja emisividad (Low-E) ayuda a reducir las pérdidas de calor en invierno y la entrada excesiva de calor en verano, mejorando el rendimiento global del aislamiento.
Finalmente, para que nuestra envolvente térmica quede completamente aislada debe complementarse la actuación con la instalación de persianas con cajones aislados y burletes en puertas y carpinterías para eliminar filtraciones de aire, optimizando así el comportamiento energético del conjunto.
Una vez reducida la demanda de calefacción y refrigeración con la mejora de la envolvente térmica debemos reducir nuestro consumo energético con instalaciones eficientes, de esta forma vamos a conseguir lograr nuestro objetico de obtener un certificado energético D.
En las viviendas de Málaga los sistemas de ACS más habituales que nos encontramos en la realización del certificado energético son termos eléctricos, calentadores atmosféricos tanto de butano como de gas natural.
Para mejorar este tipo de instalación, en los casos que haya acometida de gas natural se puede sustituir el calentador por una caldera de condensación.
En el caso de termos eléctricos, si se puede, la mejor opción es el empleo de bombas de calor para el ACS (aerotermia).
Tanto con la caldera de condensación como con las bombas de calor para el ACS vamos a reducir notablemente el consumo energético como acercarnos a la obtención de una calificación D.
Esta medida de mejora tiene un gran impacto en la calificación energética, es por ello, que para la obtención de una letra D, la sustitución de un termo eléctrico es requisito indispensable.
Para mejora las instalaciones de climatización habrá que optar por equipos de bomba de calor (frío y calor) del tipo inverter y con etiquetas energéticas A.
Con todas esta actuaciones muy posiblemente podamos conseguir una certificación energética D.
En toda la provincia de Málaga, pero principalmente en: